lunes, 28 de julio de 2014

Cómo decirle NO a la comida chatarra


Todos tenemos días en los que no nos sentimos bien. Recientemente tuve uno de esos días en los que me despierto sintiéndome lenta, inactiva y congestionada; mis ojos incluso están hinchados, y al pasar el día me voy cuesta abajo.
Quizá fue a causa de las alergias, quizá fue el cansancio, o fue un bicho, o quizá fueron los tres, pero el “síntoma” no era el problema. Cuando hay una enfermedad, una condición o el cuerpo actúa fuera de lo normal entonces eso se convierte en un signo. Esta es la manera en que nuestro cuerpo nos da una señal que generalmente es para cuidarnos y sanar.


Concientiza las señales del cuerpo

Mi decisión de aquel día fue regresar a casa después de trabajar y cuidar de mí misma, sanar, descansar y alimentarme saludablemente. Hasta este momento había tenido un fin de semana largo y lleno de comida que no suelo consumir, más aparte poco descanso.
La falta de descanso se infiltró en la semana. No dormí mucho, así que decidí regresar a casa, descansar y cuidar de mi cuerpo. En otras palabras, escuché el mensaje que el cuerpo me estaba dando.


Resístete a la solución rápida

Sin embargo, hasta que llegué a casa todavía tenía un día pesado que enfrentar. Para el almuerzo mi “yo enfermizo” quería comida fácil. Contemplé salir y traer algo, pero como las opciones son pocas en el área donde vivo, lo único que sobraba era comida rápida y no estaba de acuerdo con esa opción.
Pude haber ido al restaurante familiar y haber pedido papas horneadas o macarrones con queso; no obstante, me pregunte qué era más importante, si la solución rápida de comida fácil o la nutrición de la comida saludable.


Cambia la comida fácil por una comida saludable

Elegí mi salud. Hice una ensalada y mientras la comía observé que mi jefe se preparaba un sándwich de jamón; de repente se me antojó bastante un sándwich de queso. No suelo comer mucho queso, aunque es el único producto lácteo que consumo en cualquier consistencia; así que decidí que mi comida fácil sería un sándwich de queso. Y bueno, mi hippie interior apareció y convirtió ese sándwich en uno de espinaca, aguacate y queso.
Fui capaz de tener la comida fácil que realmente se me antojaba pero de manera saludable, con el simple hecho de tener en cuenta la diferencia entre un antojo y la nutrición específica que requiere el cuerpo. En cualquier caso, yo deseaba sentirme bien satisfaciendo el antojo cómodamente, pero mi cuerpo necesitaba algo con qué sanar.

Reconocí eso y opté por algo que satisfizo el antojo y nutrió mi cuerpo, la solución nutritiva era viable, aun cuando estaba sintiéndome enclenque. 

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